El corazón de María es un corazón que acoge, que está abierto
a la palabra, que se ilumina con la Luz verdadera. El corazón de María nos
enseña a acoger en nuestra vida aquel que viene a encender nuestras ilusiones,
esperanzas, proyectos. El corazón de María se hace uno con el de su Hijo. El
suyo es un corazón con luz, porque en ahí habita la Luz.
Es nuestro turno de ser como María y aprender a acoger la
luz, esa luz que es Jesús y que tanto queremos que esté en nuestro corazón.

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